¿Puede una enamorarse en siete letras?
Siete letras sin voz y sin fonética
pasan de los ojos a la aórtica,
fluyen por las arterias sin impetras.
La T se hinca en el corazón y entra
ante la E, dulce y enigmática.
Detrás, la A con una D entusiástica
y viene al alma el ORO y la secuestra.
Tú escribiste siete letras para mí
y yo te respondí por cortesía:
“Eres amable”, dije, y me despedí.
Mientras te contestaba distraída
tus letras entraban con sigilo en mí
y en mi corazón hoy te has hecho vida.