Recipiente de música y suspiros,
hasta en silencio agitas corazones.
Alma de fiesta, cuerpo de razones
que el tiempo ha ido escondiendo en el olvido.
Final de discrepancias y conflictos,
principio de concordia y aleaciones;
ahínco que funde generaciones
con recuerdos, con sentires y con ritos.
Tú, símbolo de paz y de esperanza,
fruto y memoria de una alegre alianza
que apostó por el baile y por el juego.
Entrar en ti es respirar amores.
Cuántos besos soñados en tus ecos,
latidos que resuenan seductores.