Y no va a ser posible
Enamorarse cuando uno quiere enamorarse está bien,
pero que te pille desprevenida,
que cuando no quieras enamorarte, vayas tranquilamente a un Museo
y alguien se ponga delante de tus ojos y deje tu mirada y tu alma suspendidas.
Eso no está bien.
Intentas mirar a otra parte o, simplemente, no mirar, pero no puedes
porque tienes allá todavía la retina y tus ojos no lo ven más que a él
y ese momento en que dejaron de pertenecerte.
Porque tu alma se empeña en arrebujarse a ese recuerdo, a ese encuentro,
y ¡peor! : a soñar más encuentros y más miradas pero siempre con él.
Y no va a ser posible