Espero que todo te vaya muy bien y estés muy contenta
Un beso
Rebeca
Así se despedía esta mañana en un email una alumna del Curso de Protocolo de la Universidad de Zaragoza. Lo he abierto justo cuando intentaba secarme las lágrimas. Llevaba casi un cuarto de hora llorando. Me hace llorar la insensibilidad de la gente, de esa gente que se piensa segura y no experimenta –quizá nunca lo haya hecho- otras incertidumbres que las del destino de sus vacaciones o del restaurante al que irá a cenar esta noche. No es capaz de ver la fragilidad de los otros, no sabe o no quiere ver el alma de quien está delante de sus ojos.
Rebeca adivina el alma con tanto tino que hasta sabe cuándo ha de mandar un email. Rebeca, que una vez me dijo que parecía un hada madrina (nunca lo olvidaré), está siempre dispuesta a regalar paz y esperanza porque ella las tiene a raudales. Gracias por cambiar mis lágrimas por una sonrisa, Rebeca.