Desaire al miedo
El miedo es una mariposa negra con alas de seda. A veces puede hacerse grande como un hombre; entonces viene y te nubla la mirada, te cierra los oídos con una tensa y fina tela, te inflama la garganta, te acurruca las vísceras y te afloja las piernas. Los sentidos se cierran a cualquier cosa que no sea él.
Dijo esta semana Daniel Pennac en Zaragoza que el miedo es el origen de todos los desastres. Así lo he creído siempre, y también creo que es causa de grandes fracasos, igual que la pereza.
Algunos dicen que el miedo no existe. Pero sí existe, aunque hay una forma de vencerlo: hacer como si no lo vieras. El desaire hace que se desvanezca.